
La vacunación en adolescentes es una herramienta fundamental para la prevención de enfermedades. Las opiniones de los adolescentes y sus padres sobre la vacunación influirán en las estrategias de prevención, ya que las creencias sobre las vacunas pueden acercar o alejar a los adolescentes de la vacunación efectiva.1 Los profesionales de la salud se convierten en la principal fuente de información sobre vacunación para los adolescentes y sus familias.2
Este grupo etario suele ser “portador” de enfermedades, lo que significa que pueden portar bacterias sin desarrollar la enfermedad, como es el caso de Neisseria meningitidis, la bacteria que causa la meningitis meningocócica. Esta bacteria puede estar presente en la nasofaringe de aproximadamente el 10% de los adolescentes sanos, y su transmisión es alta debido a las conductas típicas de esta etapa (como besarse o compartir vasos). Ser portadores afecta directamente a los grupos más vulnerables, como los lactantes menores de un año y los adultos mayores. Por lo tanto, la vacunación en adolescentes no solo previene el riesgo directo de enfermar, sino que también es una estrategia de salud pública, ya que disminuye la circulación de la bacteria y, con ello, la prevalencia de la enfermedad en grupos vulnerables.3
Actualmente, existen vacunas para proteger contra varias enfermedades graves en adolescentes. A continuación, se detallan algunas de ellas:
Meningitis meningocócica: Esta es una infección bacteriana grave que puede causar secuelas y, en ciertos casos, la muerte. El meningococo se transmite de persona a persona a través del contacto directo con gotas respiratorias al toser, estornudar, besarse o compartir artículos personales.4
Hepatitis A: Es una inflamación del hígado causada por el virus de la hepatitis A (VHA), que generalmente tiene un curso benigno, con una mortalidad reportada del 0.5% de los casos. Sin embargo, en adolescentes y adultos, el riesgo de enfermedad sintomática, que puede requerir hospitalización, es mayor que en lactantes y niños. Su transmisión ocurre a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados con heces.5
Hepatitis B: Esta es una enfermedad infecciosa viral que también causa inflamación del hígado. El virus de la hepatitis B (VHB) se encuentra en la sangre, el semen y las secreciones vaginales, y se puede transmitir a través de relaciones sexuales o al compartir objetos contaminados con sangre. La transmisión también puede ocurrir de madre a bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia. Los individuos infectados suelen no presentar síntomas inicialmente, pero aquellos mayores de 6 años tienen un riesgo del 30-50% de desarrollar enfermedad crónica, mientras que en adultos este riesgo disminuye al 5%. Entre el 20-30% de los pacientes con infección crónica desarrollarán cáncer hepatocelular o cirrosis hepática.6
Virus del papiloma humano (VPH): Este virus afecta la piel y las membranas mucosas (oral, genital o anal) y puede causar verrugas o lesiones precursoras de cáncer, como cáncer de cuello uterino, garganta o ano, entre otros. El VPH se transmite a través del contacto sexual, incluso de piel a piel.7 Puede tardar décadas en generar lesiones premalignas, por lo que el diagnóstico temprano y la vacunación son las mejores medidas de prevención.
Sarampión: Esta es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa causada por un virus, que provoca fiebre y erupciones cutáneas. En algunos niños, puede causar neumonía, sordera y daño cerebral permanente. En casos raros, puede ser fatal.8,9
En Chile existen opciones de vacunación en adolescentes. Consulta con tu médico para determinar qué vacunas puedes recibir y así prevenir estas y otras enfermedades.